Porque vive otro Rocío
Quejío
Yo lo vi bajo una sombra a la orilla del
camino.
A la orilla del camino, yo lo vi bajo una sombra a la orilla del camino, Yo
lo vi bajo una sombra a la orilla del camino.
A la orilla del camino, sin caballo ni carreta, cantimplora y bota de vino,
con la medalla y la gorra, porque vive otro Rocío.
Una vara de eucalipto, y pisada tras pisada, no le hace falta de nada, coge
su atillo al hombro y se echa a caminar.
Chicharra de los pinares, relojes del mediodía.
Relojes del mediodía, chicharra de los pinares, relojes del mediodía,
chicharra de los pinares, relojes del mediodía.
Relojes del mediodía, calores y polvareda, comunión del que
camina, cantándole al simpecao con la garganta partida.
Una vara de eucalipto, y pisada tras pisada, no le hace falta de nada, coge
su atillo al hombro y se echa a caminar.
Las huellas sobre la arena que muchos fueron
dejando.
Que muchos fueron dejando
Que muchos fueron dejando, poco a poco fue la senda, de quien va a Rocío
andando y duerme bajo el relente sin el cobijo del carro.
Una vara de eucalipto, y pisada tras pisada, no le hace falta de nada, coge
su atillo al hombro y se echa a caminar.
Que trabajito le cuesta aunque la traiga
vacía.
Aunque la traiga vacía,
Aunque la traiga vacía, para el camino de vuelta, más le pesa
la mochila, los recuerdos van al alma y el Rocío se termina.
Una vara de eucalipto, y pisada tras pisada, no le hace falta de nada, coge
su atillo al hombro y se echa a caminar.