La luna
José del Soto
La luna le anda diciendo al agua de la laguna.
Al agua de la laguna, la luna le anda diciendo al agua de la laguna yo la veo
cuando quiero y tú no puedes verla nunca.
Tú no puedes verla nunca, yo entro de noche en su ermita y le ilumino
la cara, tú no puedes acercarte ni a la sombra de sus andas.
Y el agua dice a la luna soy rocío mañanero, que más puedo
desear, yo riego todo el romero que le llevan a su altar.
La luna le anda diciendo a la arena del pinar.
A la arena del pinar, la luna le anda diciendo a la arena del pinar, yo puedo
verla en la calle el lunes de madrugada.
El lunes de madrugada, y puedo acercarme a ella y darle mi claridad, tú
no puedes acercarte tú me debes de envidiar.
Y la arena le responde, soy alfombra del camino por que te voy a envidiar, soy
senda para el peregrino que viene a verla a su altar.
Las campanas de la ermita dicen a los encinares.
Dicen a los encinares, las campanas de la ermita dicen a los encinares, somos
la voz del rocío que anuncia las hermandades.
Que anuncia las hermandades, la que llama a los romeros al ver que la virgen
sale y repicando en el vuelo también sabemos rezarle.
Y le responde una encina, vosotras dais los sonidos, nosotras damos la paz y
sombra pal' peregrino que viene a verla a su altar.
El sol le dice a las flores que en la marisma
se crían.
Que en la marisma se crían, el sol le dice a las flores que en la marisma
se crían, vosotras le dais perfume yo le doy la luz del día.
Yo le doy la luz del día, y caliento al pastorcito en el frío
del invierno, yo soy el más importante y estoy con ella más tiempo.
Le responde una amapola, tu estas lleno de alegría, yo no te puedo igualar,
pero soy la preferida de to' el que adorna su altar.