Con solo diez primaveras

Romeros de la Puebla

Con solo diez primaveras, y la inocencia de un niño.
Y la inocencia de un niño, con solo diez primaveras, y la inocencia de un niño,
Yo no se de que manera, te tiene tanto cariño.
Se vuelve loco perdio, si alguien pronuncia tu nombre, si alguien pronuncia tu nombre, y cuando dice Rocío, hasta parece más hombre.
Y yo que tanto lo quiero, cuando le escucho mil veces, hablarme de tus senderos, señora a mi me parece que va a serme rociero.

No se de donde ha salio, su devoción rociera.
Su devoción rociera, no se de donde ha salio, su devoción rociera, si en mi casa no ha tenio, ni una medalla siquiera.
Llévame los siete días, me pide a cada momento, me pide a cada momento, Tú eres bendita alegría, que le florece por dentro.
Y yo que tanto lo quiero, cuando le escucho mil veces, hablarme de tus senderos, señora a mi me parece que va a serme rociero.

Con el semblante muy serio, me habla de arenas y pinares.
Me habla de arenas y pinares, con el semblante muy serio, me habla de arenas y pinares
Y de su madre en el cielo, no se este niño a quien sale.
Jugando a ser peregrino, con un tambor medio roto, con un tambor medio roto, monta en su cuarto un camino, y hasta se pone los botos.
Y yo que tanto lo quiero, cuando le escucho mil veces, hablarme de tus senderos, señora a mi me parece que va a serme rociero.

Mientras desciende despacio, la noche sobre su cama.
La noche sobre su cama, mientras desciende despacio, la noche sobre su cama
el se imagina en palacio, cantando por sevillanas.
Y ronda su pensamiento, sueño de luna y candelas, sueño de luna y candelas, y de plegarias al viento, bajo la luz de las velas.
Y yo que tanto lo quiero, cuando le escucho mil veces, hablarme de tus senderos, señora a mi me parece que va a serme rociero.