Sencilla y buena
Antonio Herrero
Siempre me llegó muy hondo la humildad
de los boyeros.
La humildad de los boyeros, s Siempre me llegó muy hondo la humildad
de los boyeros, s Siempre me llegó muy hondo la humildad de los boyeros.
La humildad de los boyeros, que duermen junto a la yunta debajo de los luceros,
que no presumen de nada y son buenos rocieros.
Como la luna y el río, como el pinar y la arena, como la torre y el
nido, así de sencilla y buena son la gente del Rocío.
La flauta viene sonando y el tambor le
da la clave.
Y el tambor le da la clave, la flauta viene sonando y el tambor le da la clave,
la flauta viene sonando y el tambor le da la clave.
El tambor le da la clave, la fe del tamborilero en la marisma no cabe, nadie
ve que va rezando, pero la Virgen lo sabe.
Como la luna y el río, como el pinar y la arena, como la torre y el
nido, así de sencilla y buena son la gente del Rocío.
Mujeres que aman y sufren y enseñan
a sus chiquillos.
Y enseñan a sus chiquillos, mujeres que aman y sufren y enseñan
a sus chiquillos, mujeres que aman y sufren y enseñan a sus chiquillos.
Y enseñan a sus chiquillos a querer mucho a la Virgen y a rezar al
pastorcillo, lo dan todo y se conforman si las quieren un poquillo.
Como la luna y el río, como el pinar y la arena, como la torre y el
nido, así de sencilla y buena son la gente del Rocío.
Hombres que son rocieros y luchan con alegría.
Y luchan con alegría, hombres que son rocieros y luchan con alegría,
hombres que son rocieros y luchan con alegría.
Y luchan con alegría, están soñando todo el año
que llegue la romería y se acuerdan de la Virgen a todas las horas
del día.
Como la luna y el río, como el pinar y la arena, como la torre y el
nido, así de sencilla y buena son la gente del Rocío.